Hay una habitación. Siempre hay una habitación antes de que todo empiece.
Ella está ahí, con el vestido ya puesto, y ya no hay nada más que hacer.
Solo esperar. Y en ese esperar — en esos diez minutos que nadie fotografía —
ocurre algo que yo intento siempre estar ahí para ver.
No es nervios. No exactamente. Es algo más parecido a la consciencia plena de un momento.
El momento en que entiendes que lo que viene va a cambiar algo, aunque no sepas todavía qué.
A veces lo veo en cómo se miran al espejo. A veces en cómo respiran. A veces en que no hacen nada.
Solo están.
Eso es lo que intento grabar. No el vestido. No los zapatos. Sino eso que ocurre cuando
nadie está mirando y ella ya es, de alguna forma que todavía no tiene nombre, la mujer que
va a entrar por esa puerta.
Lo que he escuchado este mes
- Ólafur Arnalds — Near Light — Para los preparativos de mañana
- Nick Drake — Pink Moon — Para cuando todo se calma por fin
- Nils Frahm — Says — Para editar a las once de la noche
Lo que he leído
- Annie Ernaux — Los años — El tiempo como archivo
- Susan Sontag — Sobre la fotografía — Por qué guardamos imágenes
Una nota de campo
La semana pasada estuve en una boda en la que la novia tardó cuarenta minutos más de lo previsto.
Cuarenta minutos en los que la iglesia fue llenándose de un silencio distinto. El tipo de silencio
que solo existe cuando mucha gente espera algo importante al mismo tiempo. Grabé ese silencio.
Aún no sé si lo voy a usar. Pero lo tengo.
Lo que viene
El mes que viene escribiré sobre el momento en que para la música.
No al final de la noche. Ese momento a mitad de la recepción en que el DJ baja el volumen
sin avisar y de repente todos tienen que hablar entre ellos.
Ese momento también es la boda.
Gracias por leer esto.
Espero que esta carta haya llegado en un buen momento.
Con afecto,
Inés — ÉTER — etercontent.es